Las calles estarán vacías, como en un sueño caminando, sin saber a dónde ir,
tratando de despertar negandome a creer que ya no estarás más aquí.
Al final nada será lo mismo, seguiré escribiendo poesía al viento,
mi vida seguirá sin encontrar la salida, la verdad seguirá escondida
entre aquellos recuerdos que me dejó tu amor;
Entre las estrellas que brillan, entre sonrisas perdidas,
Sobre aquellos sueños de día, entre la mirada infinita,
en mi esperanza caída, entre mis manos frías,
en mi corazón que no te olvida.
A veces las noches no son para dormir,
me levanto del suelo desde que te conocí.
A veces te miro y no sé que decir,
supongo que entiendes mi lenguaje en tu piel..
Escondeme del tiempo y permanece junto a mi,
que así es más fácil existir.
Mezcla de hojas secas y restos de verdad,
se esparcen por mi tiempo y tu eternidad,
las promesas vuelan con el aire y se van
y entre tu mirada me quisiera reflar, por siempre
Ser tu sombra benigna, tu consuelo real,
ser tu sueño maligno del que nunca despertarás.
Invisible como un ente protector,
y entre las nubes consumarnos con el sol,
comúnmente he creído en el amor.
(En historias que se cuentan con tu voz)
Transparente sentimiento impaciente despertar
la impaciencia nos devora como cruel enfermedad,
y entre tu mirada me quisiera reflejar por siempre..
Cuando el dia no era el mejor, te sentabas a mi lado firmemente y yo te platicaba, me mirabas llorar y te abrazaba, sólo tu sabías mis ideas acerca de la vida y te prometi muchas veces que trinfaría "¿verdad que tu si crees en mi?" Siempre estuviste para escucharme.
En tiempo de frio tu suave cuerpecito era ideal para abrazar, aunque no he de negar que cualquier momento era el mejor para hacerlo; Tenía que cortar tu suéter para que pudiera entrar bien tu cabeza y el conjunto de pliegues que colgaban de ti. Hice que tu juguete favorito fuera una hamburguesa de plástico, la cual amabas morder y terminabas mordiendo todo a tu paso, si a veces a mi.
En nuestra primer casa juntos, solíamos jugar todas las tardes, destruiste el jardín y yo cepillaba tu joven pelaje. Te asomabas por la ventana de mi cuarto y me olfateabas, invitandome a ir contigo al patio y tirarnos en el resto de césped que quedaba ya. Siempre saliamos a pasear alrededor de la cuadra, cuando una vez pensé lo genial que sería subir a mi bicicleta y ser guiada por tí, todo iba bien hasta que aceleraste en dirección equivocada y termine en el suelo con varios golpes y una anécdota que contar.
En nuestro segundo hogar siempre cuide que no encontraras la manera de escapar, por la puerta del patio que no cerraba. Un inmenso árbol y el suelo tapizado de hojas secas, te gustaba jugar con el sonido de las hojas al pisarlas y te volvía loco. Llegó el día que encontraste la manera de escapar, cuando volví en la noche descubrí que te cansaste de vagar y rasguñaste la puerta principal, querías entrar. Te regañamos muchas veces pero he de admitir que tus travesuras eran la parte más divertida para mi.
Odiabas los sonidos de fuegos artificiales, hasta hoy sé que siempre fue tu mayor temor, que tratabas de huir de los truenos y que por alguna razón comenzabas a escarbar de la desesperación, especialmente en épocas festivas.
En nuestro último hogar juntos vivimos los mejores años de nuestras vidas. Tu hogar debajo de las escaleras era también tu escondite de juguetes y basura que amabas morder, a veces encontraba cosas perdidas y al darme cuenta escondias la evidencia entre tus patas.
Nuestra época festiva memorable fue navidad, cuando una vez dejaste caer botes de pintura blanca por las escaleras, tus huellas por doquier, la noche del 24 quedaste blanco, acepto que te veias tierno. Actuabas como gato estirandose encurvadamente con el pelaje erizo, te recargabas en las piernas cuando pasabas y odiabas bañarte. Ladrabas únicamente cuando alguien llamaba a la puerta y alguna vez quebraste el vidrio de la ventana salvajemente para salir en busca del extraño que esperaba afuera. Eras muy fuerte, caminabas con una pose de orgulloso con tu cabeza en alto. Cuando me veias acostada en el sillón te sentabas dandome la espalda esperando que te acariciara por horas, a veces nos quedabamos dormidos, siempre te gustaba estar cerca de mi. Parecías estatuilla, eras lindo, único. Recuerdo al estar enferma pasaba la mayor parte del tiempo acostada y al abrir mis ojos estabas tu frente a mi cara, mirandome, cuidandome, sé que seguiras cuidandome donde sea que estés. Jamás fuiste como los otros perros, amabas dormir, comer, estar entre nosotros. Te ponía feliz salir a pasear, olfatear todo a tu alrededor, babear todo a tu paso; ahora extraño tu olor, cuando dormías por horas y el calor de tu cuerpo despedía ese aroma distintivo de tu raza. Tenías unos ojos cautivadores y parecías entender cuando te hablabamos. Supiste demostrar tu amor y eso permanecerá siempre en mi corazón, te amo mejor amigo.
Nuestro último día juntos jamás quisiste que me apartara de ti, te dije que estarías bien, que eras el mejor; Te abrace y pude besar tu frente, te acaricié como siempre solía hacerlo, me pediste que te cargara entre mis brazos, gracias por los mejores momentos de mi vida.
Mejor amigo nunca te olvidaré.
Hay un puente que queda entre el Paraíso y la Tierra, y se llama Puente del Arco Iris.
Los animales están felices y contentos, excepto por una pequeña cosa: cada uno de ellos extraña a alguien muy especial, alguien a quien tuvo que dejar atrás.
Todos corren y juegan juntos, pero llega un día en que uno de ellos se detiene de repente y mira a la lejanía. Sus brillantes ojos se ponen atentos; su impaciente cuerpo se estremece y vibra. De repente se aleja corriendo del grupo, volando sobre la verde hierba, moviendo sus patas cada vez más y más rápido.
Autor desconocido
El piso sostiene mi tristeza, gris como un dia nublado
sin deseos de estar pensando.
Mi estomago está vacío, no necesito llenarlo
con distracciones que me hagan vomitar.
Mis manos tiemblan al descontrol de mis emociones.
Aun puedo sentir, aún estoy respirando el mismo aire
contaminado de aquellos sueños suicidas que cayeron
del cielo al llover. La tristeza no termina, sólo se logra distraer.
La soledad es la misma falsa esperanza que nos sostiene
cuando nadie nos mira al caer.
En tu amor diseño paisajes en toda ocasión
y tus ojos alumbran mas dias mejores que el sol.
Esto no puede ser verdad,
si nadie sabe lo que es amar, mejor me busco otro lugar,
donde sea creíble, donde no se pueda ocultar.
Si yo existo tu también, has pensado en querer nacer,
en un mundo donde no importa la piel.
Esto no puede ser verdad,
si nadie sabe lo que es amar, mejor me busco otro lugar.
Yo no podria describir estar en sus brazos,
porque al estar en ellos mi mente queda en blanco,
se respira una mezcla de sentimientos
entre su cuello y la distancia exacta de un beso.
Es mi mundo en un momento, su presencia,
el calor de su cuerpo, la felicidad se me escapa entre la mirada que suplica por sus besos.
El momento en blanco cuando revivo entre sus labios.
La extraño tanto que la urgencia me persigue, las ganas de mirarla a los ojos y darme cuenta que aún sigo dentro de ella, que nada ha cambiado desde el último momento en que se despegaron nuestros labios. La extraño en cada paso forzado que doy para apresurar los segundos que me devuelvan un momento nuevo, otro día junto a ella. Si en doce horas pude saber que a su lado ni el frio distrae mi atención, que despierta, dormida o en estado confuso sigo sintiendo de la misma manera, pude darme cuenta que el tiempo entre sus labios se esfuma y solo es ella, en mi la palabra indescriptible para terminar con esta necesidad de acabar con la paciencia.
She looked at me and told me I was the only one in the world
Now I have found my girl My girl awaits for me in tender time
My girl is mine, she is the world She is my girl
My girl is mine, she is the world She is my girl
El espejo infinito sigue esperando por una historia nueva que deslumbre mis anocheceres para caminar entre tu túnel y encontrarte. No hay entrada sin salida, solo un espejo sin engaños,
Vi a un viejo amigo que hace tiempo no frecuento, tan absurdo es el "tiempo" que no cruzo unos segundos de mi casa para ir a saludarlo. Después escuché mi álbum favorito, el lado oscuro de la luna; Vi como una hoja aterrizaba hasta el suelo, como un perro me observaba a lo lejos, quité las hojas muertas de las plantas. Creo que esta ves, me olvidé que existe el tiempo.
Despierto en la mañana y mi sombra no está aqui,
veo mi rostro y sé quién soy.
Escribo cartas a nadie recordando que existo
y las horas no cuentan los errores del ayer,
no hay manera de dormir para escapar de mi.
Soñar que no cuesta para nada vivir,
vivir sin temor a lo que pueda venir.
Sentir cada noche morirme y revivir,
para despertar y volverlo a repetir.
Enciende las luces, ilumina su rostro en el callejón,
las paredes escuchan los gritos cuando nadie más está alrededor.
Preparo la cena con los restos de tu córazón.
La habitación es fría, cuatro paredes me observan,
ellas saben quién soy,






